Hace 38 años, el huracán Gilberto provocó una de las mayores tragedias naturales en la historia de Monterrey. La madrugada del 17 de septiembre de 1988, el crecimiento extraordinario del río Santa Catarina convirtió a la zona metropolitana en escenario de inundaciones y destrucción.
Las lluvias comenzaron a intensificarse desde el viernes 16 de septiembre. Gilberto ingresó a Nuevo León por la región de Linares, Montemorelos y Allende, mientras las precipitaciones en la Sierra Madre incrementaron de manera súbita los escurrimientos hacia el Santa Catarina.
La corriente arrastró vehículos, árboles y estructuras, mientras calles, puentes y viviendas resultaron afectados. La ciudad sufrió interrupciones en servicios como agua potable y electricidad y quedó prácticamente incomunicada.
De acuerdo con un diagnóstico del Gobierno de Nuevo León, el desastre dejó 300 víctimas mortales y daños estimados en 10 mil millones de dólares.
A 38 años, las imágenes de aquella madrugada permanecen como parte de la memoria colectiva de Monterrey y Nuevo León.